miércoles, 10 de julio de 2013

La Inquilina





- Cantaba.
- ¿A Verdi?.
- También. La llenaban de aplausos. Tenía el mundo a sus pies.
- ¿Eso creía?
- Dicen que se sentía la mejor cantante. Eso fue hasta el día en que se encontró con la inquilina.
- ¿Le rentó alguna habitación? 
-  La cantante le alquiló su alma.
- Se sintió inmortal, lógico.
- En el resquicio que habitó la inquilina había sangre y ceniza. El chiquero del tiempo. 
- ¿Era un sueño?
- Al principio la inquilina lo pensó de esa manera, porque entre telones y candilejas la realidad es onírica. A todos nos puede suceder. Los aplausos nos ahogan en una marisma de sueño o algo así, no debemos hacer poesía. ¿No lo cree usted?
- Pues no alcanzo a comprender el mensaje.

- No hay mensaje en estas palabras. Piense usted que esto es un desperdicio. Es una inmundicia, porque fue eso lo que habitó la inquilina en el alma de la cantante. Convivió con todos los granos y los malos olores, con las borracheras, con sus amores y sus infidelidades, con sus fantasmas contrahechos y pestilentes, con sus historias de violaciones y deformidades.
- Suena lógico. La cantante no era Dios, era un ser humano.
- Lo verdaderamente terrible de esta historia es que la inquilina se cansó y comenzó a regar las inmundicias por los lugares donde pasaba la cantante, es decir, por el mundo entero.
-¿Y?
- Y nada. La enfermedad de la cantante se hizo en segundos: pandemia.

Leonor Azcárate.






viernes, 31 de mayo de 2013

Just for fun


domingo, 28 de octubre de 2012

Niebla



Se interpone el sueño
y nosotros callamos
el paisaje también se adelanta a la mirada
a la nuestra
ya no somos dos
nunca fuimos
solo niebla y gaviota
¿te acuerdas?
fuimos un ramaje de alas
suspendidas en el cielo
pero ya no estás
y yo no adivino tu silueta en el recuerdo
te desvaneces a gota de agua
como un pájaro que habita su silencio.


Leonor Azcarate 

viernes, 27 de julio de 2012

El escritor y su eternidad



-Hablaré- dijo el escritor, pero se quedó callado.
Y mientras la tibieza de su pluma recorría una espiral; en México- su país- se posesionó el gran fraude electoral y la democracia se quedó sin calzones. Se incorporó y se tiró como un perro a la orilla de la cama para soñar con Kafka. Habría sido absurdo para su propia eternidad no sentirse identificado con Gregorio Samsa.

Leonor Azcárate

viernes, 13 de abril de 2012

Un señor en la Mancha

 

En un día de la Mancha con el sol puesto del otro lado de la colina y con algunos tristes arbustos secos en un valle sin flores, hallé a un señor de edad avanzada cuyo relato no he de acordarme....








Leonor Azcárate

martes, 24 de enero de 2012

Crónica Cotidiana

           
Lou sonríe a la cámara. Lui y Liu también. Pero todos, sin excepción, lloran por dentro.


Leonor Azcárate